viernes, 11 de diciembre de 2015

Psiquiatría: La nueva policía de la conducta y el orden

 “La violencia está en el centro de nuestro problema. No obstante, el tipo de violencia que consideraré aquí tiene poco que ver con gente que se dé mutuamente martillazos en la cabeza, y no versará mucho sobre lo que se supone que son los pacientes locos. Al hablar de la violencia en psiquiatría, la violencia que nos enfrenta descaradamente dando gritos, proclamándose violencia en alta voz (como lo hace muy pocas veces) es la violencia sutil y sinuosa que las personas “sanas” perpetran contra los rotulados “locos”. En cuanto la psiquiatría representa los intereses o pretendidos intereses de los sanos, descubrimos que, en realidad, la violencia en la psiquiatría es la violencia de la psiquiatría.” Psiquiatría y antipsiquiatría (1967)

  Como todxs sabemos, nos regimos bajo un modelo de poder que nos impone un sin fin de parámetros y obligaciones que debemos seguir al pie de la letra, como por ejemplo: la heteronorma nos indica nuestra sexualidad y el rol con el que debemos cumplir el día a día.  En este ensayo hablaré específicamente sobre la doctrina que sostiene el  modelo neoliberal contemporáneo: la batalla del cuerpo sano versus el cuerpo enfermo.  En otras palabras, “el cuerdo” contra el “loco”. Este último, es innegable su poder político, social y económico que genera en la sociedad. No importa su edad, sexo, situación económica. La “locura” no discrimina, la locura es considerada como una grieta molesta e ineficaz en el orden de las instituciones. Y esto se representa en nuestra vida diaria cuando nos vemos enfrentados a la normalización cuyo significado es el poder que ejercen contra nosotros sin la necesidad de represión directa (ya sea con impedimentos violentos) Hacen que la población y el sujeto sigan con total “normalidad” las normas disciplinarias y reguladoras decretadas. Cuando algún individuo sobresale y se desliga de alguna de estas dos, se le llamará “anormal” ¿Solución? Volver a reintegrarlo o finalmente, excluirlo. Lxs que tienen poder, pueden decidir lo que es normal o no, lo aceptado y lo rechazado. Entonces, cuando se intenta reintegrar al sujeto, entra en práctica la psiquiatría donde se atiende al paciente el cuál se ve en la obligación de aceptar medicamentos debido a su "vulnerable estado" y si lo suyo es un caso “más complicado”, será excluido de su entorno. Es decir, será derivado a un manicomio donde este será panóptico, el “loco” no ve pero es observado. Quizá es aquí donde surge la “Antipsiquiatría” movimiento fundado por el terapeuta y filósofo David Cooper quien está en contra de las prácticas represivas de la medicina  tradicional al  considerar ciertas conductas  como una enfermedad mental. Y así, miles de antipsiquiátras, psicólogxs, sociologxs, se han unido a esta lucha por cambiar el modo de ver al “loco” y su sufrimiento, descartando los pretextos hipotéticamente “genéticos”  de los psiquíatras ante el comportamiento y calidad de vida de los "pacientes".  Complementando, hay que aclarar que actualmente, el desarrollo tecnológico ha resultado más eficiente para esta forma de dominio puesto que se hace de manera más discreta y menos explícita en hospitales, consultas privadas y hasta en manicomios. Utilizan “diagnósticos” y supuestas técnicas como excusas para rehabilitarse. Es una problemática que sigue emergente y su escenario es complejo. La locura, como tal, se ha visto magnificada, crucificada, sentenciada e incluso, considerada como un símbolo de sabiduría. Debemos tener en cuenta que la locura siempre ha existido. En siglos anteriores, era observada desde los prejuicios religiosos y ahora, es tomada por la ciencia para incluirla dentro de patologías pero ¿Entonces de dónde surge la locura? Acaso ¿La antipsiquiatría puede romper con la determinación biológica de aquellos a quienes la sociedad considera como locxs? Mi respuesta es clara y tenaz, niego la locura como algo natural y biológico, sino como algo social.

  Quiero partir dándome el permiso de destrozar la psiquiatría. Es el único medio donde puedo manifestarme correctamente cuando hay tanto por escribir. En primer lugar, quiero referirme a la necesidad insensata del médico por catalogarnos dentro de una "patología mental". Nadie consigue el tan aclamado "bienestar" luego de ser encasillado como “depresivx”, “enfermx mental” o “esquizofrénicx”.  Te limita y genera consigo, una carga emocional y social muy fuerte. Los datos arrojan que en Chile alrededor de mil quinientas personas se quitan la vida anualmente. A veces uno se cuestiona si este sistema tan represivo y conservador como el que tenemos implementado, es el causante de todas estas muertes y martirios. Y no obstante, la situación se repite a nivel mundial. Es por eso que el modo de tratar a una persona con procesos internos complicados, es inoperante y discriminatorio.  Gran culpa tiene la psiquiatría al establecer "enfermedades mentales" las cuáles son son fuertemente criticadas y estigmatizadas. La gente que recibe pastillas será vista como un locx débil e inservible.  La misma medicina ha hecho una imagen tan violenta de lxs depresivxs (también aplicable para cualquier otra “enfermedad”) que establecen imaginarios en el resto de la población. Sí se nos criara sin diferencias entre “normales” versus “enfermos” las tasas de suicidios quizá bajarían. Debemos abandonar y rechazar las patologías biopolíticas. No quiero negar el malestar y la angustia que sentimos, sino desarrollar  potencias subversivas del cambio y considerarlo como una herramienta política y social. Por ningún motivo la locura como tal, pertenece a una identidad. Enfrentarse continuamente a estos sucesos y "viajes delirantes" en este mundo hecho por y para los "normales", es complejo. Es por eso que las etiquetas no sirven de  nada. Siguen dividiendo, generando odio y desprecio hacía personas con capacidades diferentes, es seguir alabando el poder autoritario y arcaico en el que estamos envueltos.  

  He estado en tratamiento psiquiátrico y psicológico por cinco años. Mi propia familia, amigxs, conocidxs me han recriminado el hecho de ser así. Destruir etiquetas es liberar prejuiciosLa psiquiatría nos divide, nos coarta. Y es curioso, averiguando hace un tiempo sobre un remedio llegué a una página donde afirmaba que los fármacos no están comprobados si son cien por ciento eficaces. De hecho, no hay ningún examen que compruebe alguna relación entre la neuroquímica y la serotonina. Es decir, no hay hasta el día de hoy forma de correlacionar estados determinados del sistema nervioso con estados determinados del comportamiento.  Además, los fármacos eran utilizados mucho antes de que se formulara la hipótesis que funcionaban para problemas mentales, los usaban para ver actividad cerebral (Todo esto se puede ver y comprobar en el libro “Su problema es endógeno” de un reconocido profesor Chileno anti psiquiatra: Carlos Pérez Soto). Creo que es sumamente importante el significado del fármaco ya que este en realidad no sirve. ¿Entonces por qué es utilizado si ni siquiera se sabe cuándo alguien tiene un balance o desequilibrio químico? Muy simple, de alguna forma deben controlar y a la vez llenarse el bolsillo de dinero. Es aquí cuando afirmo que el “loco” ha sido creado para seguir fortaleciendo al sistema neoliberal burgués. Si vemos cuántos dólares ganan por la venta de fármacos, ya sea antidepresivas, antisicóticos, estabilizadoras: Es demasiado dinero.  Y en Chile, no estamos alejados de esta realidad sino que desde 1992 hasta el año 2004 el aumento de consumo de pastillas es de un 407%. Estamos frente a un negocio netamente ineficiente respecto al problema que creen “abordar” o poder “tratar”. Si me preguntaran cuál es la diferencia entre la lobotomía y las pastillas, yo diría que ninguna. Ambas, en su época son sumamente normales y necesarias ya que nosotrxs, los locxs, servimos como ratas de laboratorios en la medicina tradicional o moderna para que puedan “comprobar” desde el lado científico con nuestros cuerpos. La lobotomía llevaba a la muerte, los fármacos aún no lo sé. Están perfectamente diseñados para lo que en realidad fueron creados: la dependencia del sujeto. Estas pastillas redondas parecen inocentes pero en realidad no son otra cosa que dominación. Toda cosa que afecte al sistema nervioso, producirá también su resaca, es decir, efectos posteriores a la interrupción abrupta de su consumo como desagradable y doloroso. Contaré mi caso y me imagino que el de cientos de personas. Nunca estuve de acuerdo con medicarme y cuando lo hice, sufrí los efectos colaterales de tomarlos: visión borrosa, sudoración en manos, sequedad en la boca, somnolencia, etc. Me costó un tiempo acostumbrarme, cuando me sentía mejor y sabía que no era por las pastillas, las dejé de tomar. Cuando las abandoné, sentí algo mucho peor que al inicio, dolores de cabeza insoportables, insomnio, dolores articulares y obviamente, un estado emocional demasiado vulnerable. Volví a la psiquíatra y me retó, me dijo que era muy grave ya que "aún no estaba sana".  Mi mamá, asustada decidió que cada día iba a seguir tomando pastillas. Y sé que eso es lo que quieren, miedo. Este sentimiento hace que la gente se enganche fácilmente.  Pasó tiempo y cuando las dejaba de a poco me sentía peor lo cual me dijeron: su problema es genético. He pasado por diversos psiquíatras y cada uno de ellos tiene un distinto pero parecido diagnóstico. Es la necesidad de tener clientela ¿Por qué de un día para otro miles de personas sufren de depresión o déficit atencional? Sé que el sufrimiento es existente pero la misma psiquiatría genera segmentación. "Si se ha hecho de la alienación psicológica la consecuencia última de la enfermedad es para no ver la enfermedad en lo que realmente es: la consecuencia de las condiciones sociales en las que el hombre está históricamente alienado" tal como dice Foucault en la oración anterior, estoy segura que las enfermedades o la locura, es netamente algo social.  Es el escenario donde el sujeto está puesto junto a leyes y ordenes que lo guían. Para mí, cada nivel de locura es un viaje o escape de esta tierra agresiva y normativa. Quizá no sea satisfactorio pero es una forma de huida de la dominación, sometimiento y represión de las instituciones disciplinarias. Los locos aparecen cuando se crean centros  disciplinarios complementarios y deben cumplir con la normalización forzosa. No hay opción. Quiero poner de ejemplo la villa 21, pabellón para jóvenes esquizofrénicos que creo el hospital noreste de Londres. David Cooper, el fundador de la antipsiquiatría se encargó de este centro. Los pacientes gozaban de una libre y total libertad, no había imposiciones y participaban activamente en organizaciones y asambleas en conjunto con el personal. Se trataba de separar la frontera “paciente” y “personal”, “loco” y  “sano”.  Existían terapias, trabajos en comunidad, encuentros grupales donde el fin era mantener una relación más abierta y participativa con los jóvenes ingresados. Con el tiempo, las relaciones entre el personal y los pacientes, producía en muchos casos, ansiedad por parte de trabajadores dentro del  pabellón ya que caían “muros” que los separaban de la locura. En otras palabras, “no eran tan locos como ellos creían o les hicieron creer”. Villa 21, fue una experiencia donde se cayeron prejuicios sin embargo faltaba gente ayudando. Cooper, sacó por conclusión que sin electroshock, con muy reducidos tranquilizantes y terapias en conjunto, se consiguieron iguales o mejores resultados que con cualquier otro medio. Es aquí, donde uno se cuestiona que sin la necesidad de implementar una violenta represión se consigue el cometido. Desde el área social se puede contribuir al "manejo de la locura". Sin necesidad de tomar millones de remedios ni ser tratados como presos.

 Cuando me cambié de psiquíatra, mi mamá optó por elegir a Rodrigo Paz, ex director del sename, más conocido por ser el psiquiatra del “Cisarro”. Llamaba la atención ya que defendía a los niños con demasiado entusiasmo. No faltó hasta que leí sus argumentos y me aterré: “Lxs niñxs que tienen conductas delictivas están enfermos y necesitan tratamiento”  Ósea, los niños con dinero no cometen delitos y además, el Sename es ineficaz al no darles fármacos al delincuente e incluso a toda la familia. Y uno se pregunta ¿De qué están enfermos? Y Rodrigo Paz responderá: “Algo llamado espectro bipolar que es indiscutiblemente genético”. Yo creo que como el déficit atencional, el espectro bipolar será la nueva “enfermedad” para niñxs. Para mi punto de vista, un niño criado en un ambiente social bajo, donde la educación es pésima y no recibe ayuda de nadie, no se puede esperar que crezca “normalmente”.  Si cometen delitos es porque se han criado en un ambiente turbio y donde sienten que robar es la única manera de surgir.  Y aquello se aleja de lo que afirma el doctor Paz puesto que estos no son problemas “hereditarios” sino las escasas e inservibles herramientas que entrega el estado hacía las zonas más pobres. Si Cisarro hubiera nacido con educación, con oportunidades para desarrollarse, no estaría dentro del mundo de las drogas ni de la violencia. Rodrigo Paz afirma que cuando él se encargó de Cisarro, mejoró. Mantener a alguien segregado socialmente, con fármacos y convenciéndolo de que en un futuro será psicópata, obviamente genera un fuerte impacto en el individuo. 

 Cuando llegué donde este psiquiatra, me atendió diez minutos. Tenía algo conocido como “trastorno de personalidad”, ósea, bipolaridad. Cualquier malestar emocional, hablar con la psicóloga, él solo ve los remedios. Me preguntó cómo me sentía con remedios y le conteste: “por mis ideales yo creo que…” me interrumpió en seco y me dijo que ahí, no importaban mis ideales.  La violencia con la cual ejerce en sus consultas es tan sutil pero notoria. Este ex director del sename, es el ejemplo de lo violenta e injustificable psiquiatría.  Todo lo que vivimos, las normas que se nos rigen desde pequeños, las crianzas, la familia, la situación económica, todo eso, afecta en nuestro modo de desenvolvernos ante el mundo. Mi locura no proviene de mi abuela, ni de mí bis abuela, ni de mi tío en segundo grado.  Mi locura proviene del cansancio ante el mundo contemporáneo y su autodestructivo modo de actuar.  Thomas Szasz diceDesde la revolución Freudiana, y especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, la fórmula secreta ha sido esta: si quieres desvalorizar lo que una persona está haciendo, llama psicopatológico a su acto y llámalo a él mentalmente enfermo; si quieres exaltar lo que una persona está haciendo, llama psicoterapéutico a su acto y llámalo a él sanador mental”. Nosotrxs siempre seremos observadxs y condenadxs por ser distintxs. Siempre existirán pretextos para hacerlo. Sufrir se ha convertido en el nuevo foco del mercado.  No importa nuestra historia ni nuestro apellido, la psiquiatría siempre estará en nuestra contra.


  Para finalizar quiero aclarar que no hay manera de afirmar que la locura es genética, la medicina aún es ineficaz en comprobar equilibrios/ desequilibrios emocionales. Es una forma de gobernar por parte del mercado y la medicina sin ser del todo descubierta. Para mí la locura, se produce por las experiencias vividas en este plano terrenal. Me incluyo como loca porque me lo han dicho cada día desde que soy parte de la práctica psiquiátrica.  Sin embargo, nosotrxs, “los anormales”,   negamos la enfermedad mental y llamamos enferma la sociedad actual que nos hace ser de esta manera. Sufrimos  y sin embargo, desenmascaramos la patología. Denunciar la psiquiatría, diagnósticos e internamientos como elementos indeseables e improductivos. Nos etiquetan, encierran, drogan. Quizá seamos vistos socialmente indeseables y en cierta parte, lo sabemos. Nuestro único error fue haber observado el mundo de distintas maneras. La norma nos hiere y destruye por no poder participar en ella. Lo que se hace actualmente es una aberración ante nuestros derechos. El sistema en sí teme que podamos desequilibrar su gobierno. "Dejar de estar loco es aceptar ser obediente, poder ganarse la vida, reconocerse en la identidad biográfica que han forjado para uno, es dejar de extraer el placer de la locura.” Como dice Foucault. No seamos obedientes, no demos cosas por obvias. Somos víctimas de una dictadura social. Ningún depresivo, bipolar, esquizofrénico es realmente el culpable. La antipsiquiatría tiene la misma lucha que los locos, romper con lo que nos destruye. Y si algo entiendo de todo esto es que  temen del loco porque este es el revolucionario, el que actúa bajo sus instintos y no le pide permiso a nadie. Cualquier persona que su comportamiento no esté dentro de los parámetros establecidos, será observada y sentenciada. La psiquiatría es la nueva policía de la conducta y el orden. Debemos declararnos en contra de esta nueva manera de control y crear una revolución del saber. Dejemos que el loco nos habite.





“Recuerdo haber pensado en una oportunidad que los esquizofrénicos son los poetas estrangulados de nuestra época.” David Cooper

1 comentario:

  1. Hooolaaa; gracias Andy por haberme invitado a pasar.

    Muy buen texto.

    La cita que pusiste de Szasz: "Desde la revolución Freudiana, y especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, la fórmula secreta ha sido esta: si quieres desvalorizar lo que una persona está haciendo, llama psicopatológico a su acto y llámalo a él mentalmente enfermo"... me hizo acordar a cuando hace poco, acá en Argentina, el periodista y neurólogo Nelson Castro acusaba a la presidenta de tener un desorden mental y el psiquiatra y además actor, Diego Peretti, lo desacreditaba... si bien la neurología no reconoce el problema neurológico del que habla la psiquiatría, dicho neurólogo por estar en contra del gobierno usó conceptos psiquiátricos para desvalorizarla y el actor Peretti, que por su condición de psiquiatra debería haber estado de acuerdo, lo desacreditó por él ser oficialista; esto habla a las claras de como se usa a la psiquiatría con fines políticos y de como la cuestión médica termina siendo nula.

    No conocía al tal Rodrigo Paz... recién leí sobre él y concluí que es realmente siniestro.

    Muy bien hiciste en dejar los fármacos; tu enfermedad era el consumo de los mismos, y muy bien hacés en difundir sobre lo que realmente es la psiquiatría ya que los medios oficiales no quieren ni mencionar a la antipsiquiatría por recibir plata en publicidad de la industria farmacéutica, de ahí que la cosa vaya a cambiar (ya empezó el cambio) gracias a la información procedente de este medio de difusión en que se expresan personas sin cobrar y por ende, sus opiniones no están condicionadas por intereses económicos, a diferencia de lo que ocurre en los medios tradicionales que están compuestos de esbirros sin ética (periodistas) que más que informar, desinforman.

    Chaaauu

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